En verdad, Jesús el Cristo nace durante las horas del solsticio de invierno, la media noche del 21 de Diciembre. En los primeros siglos, su nacimiento fue celebrado el 22, pero más tarde la fecha fue pospuesta por razones políticas para el 25 de Diciembre. La propuesta de celebrar una Navidad interna, en el momento real del nacimiento (el solsticio) y una Navidad familiar con cena, regalos y festejos el 24 o el 25, ofrece la ventaja de vivir ambas situaciones con la debida sintonización. Aprovechar el aniversario de Su nacimiento comprendiendo que además de una conmemoración es un evento energético presente es de gran importancia para nuestro despliegue gradual en el Sendero de la luz. Se nos reitera que para entrar en los planos divinos, es importante vivir con sabiduría y no perder la sencillez de un niño. El alma se regocija cada vez que nos conectamos dentro, alinearnos durante Su aniversario conectando a la sencillez, ternura y grandeza del nacimiento en el pesebre, nos da un gozo que es incrementado cada año. 

LA CIENCIA DE LAS CORRESPONDENCIAS

Las enseñanzas de sabiduría recomiendan asociarnos con el movimiento del sol mediante el zodiaco interno. Esta ciencia de correspondencias, llamada Nyasa Vidya, es muy importante para la meditación y el consiguiente despliegue de la luz en servicio y relaciones armónicas. 

Esta ciencia relaciona al centro cardíaco de doce pétalos a Cáncer, y al centro cardíaco más elevado el loto de ocho pétalos a Capricornio su signo opuesto. Podemos visualizarlo en nuestro pecho superior y asociarlo con el mantra OM NAMO NARAYANAYA. 

La importancia del movimiento del Sol y la Luna  se comprende cuando entendemos que el Sol y Luna no están sólo afuera, sino también adentro. Así como el aire, que mueve las hojas del álamo, en nuestro interior viaja desde los pulmones a las arterias y hasta cada célula, así ocurre con la vibración de las dos grandes luminarias. El Sol y la Luna ofrecen energías sutiles, campos magnéticos, vibraciones elevadas, vitalidad y otra serie de nutrientes a los distintos cuerpos del ser humano y son principios de la constitución humana. No somos sólo carne y hueso; no somos carne, hueso y sueños; somos el alma eterna, la sustancia misma de lo divino, esperando iluminar la mente y las emociones para encender de amor los momentos. 

El Sol – Hay en nosotros una dimensión solar, una lunar y una terrena. La solar representa nuestra conciencia o el alma. El signo del sol en esta encarnación revela la cualidades en que el alma desea que se produzca mayor desarrollo.

La Luna – representa nuestra mente, la personalidad. Informa de las características pasadas, que debemos conocer para no repetir. Alinear luna y sol es el objetivo; meditar cuando ellos están en ángulo muy favorables en el cielo, facilita la gran tarea.

 TRASCENDENCIA DE LAS REDES DE INVOCACIÓN Y MEDITACIÓN 

Llevar un diario donde registramos la relación de las energías celestes con nuestros procesos emocionales y mentales, nos da mucha información sobre nuestra estructura; nos da un mapa de ruta que permite comprender el presente y el pasado, así como vivir lo misterioso del futuro más como aventura que como desafío que atemoriza. Todo pasa para que aprendamos, cuanto más lo comprendemos menor la resistencia y más fluido resulta el viaje. 

Miles de personas observan esos ritmos, al unirnos  y formar entre todos una corriente cada vez mayor no sólo fomentamos nuestro propio crecimiento en la luz, sino que cumplimos un servicio valioso. Lo expresa con vigor y claridad que no deja lugar a dudas Vicente Beltrán Anglada, escritor y presidente durante muchos años de la Escuela Arcana: “La Magia es una herramienta de transmutación más poderosa que sofisticados ejércitos. El trabajo fraterno con los Ángeles es más poderoso que el poder del dinero… La guerra no termina hablando en su contra, sino que los más poderosos ejércitos pueden ser derrotados por la magia organizada. Solo es necesario instrumentar y construir Redes de Invocación y Meditación.”

Veamos algunas ideas sobre la oportunidad que el Solsticio de Capricornio lleva consigo, para orientarnos y recibir sus dones. 

NAVIDAD ES NACER A LA LUZ DEL ALMA 
Así como Buda nace en la luna llena de Tauro, así Jesús nace en el solsticio de Capricornio, los grandes seres están en conexión a la vida mayor, nada en sus biografías es accidental, todo pasa de tal forma que puedan vehicular la Luz y el Amor. Nosotros podemos a nuestra medida orientarnos para ser vehículo de las energías entrantes, algo que es mera fantasía si no trabajamos en iluminar la personalidad; pero que es real cuando lo hacemos.  Las virtudes que ofrece Capricornio de: ascenso gradual, constancia inquebrantable, persistencia a pesar de las condiciones adversas, sentido de la responsabilidad y realismo, resultan esenciales para hacer del progreso una realidad.
El Solsticio no sólo es el momento de noche más larga (Jesús nace en el hemisferio norte) y por tanto el instante en que comienza a aumentar la luz; sino también la entrada de la energía de Capricornio y el inicio del arco del sol en dirección al Norte.

Como meditadores podemos sintonizarnos a los dos eventos, el aniversario del nacimiento de Jesús como hecho histórico y la posición relativa de la tierra al sol en el solsticio para recibir en presente una energía que nos facilita abrir el corazón. 

¿Qué ocurre cuando el corazón se abre? Que la pureza, la inocencia, la cordialidad, la ternura, implícitas en el nacimiento en Belén, conforman en nuestra personalidad un campo magnético atractivo al alma que le permite a ella descender. Ella siempre está dispuesta a protegernos, orientarnos, elevarnos, es cuando la personalidad decide colaborar, cuando la relación se vuelve fluida y la vida se llena de magia. 

PRACTICAS DURANTE EL MES DE CAPRICORNIO 

Si bien estamos acostumbrados a pensar en “la sangre del Salvador” como la sangre que Jesús derramó por amor a la humanidad, la realidad es que los rayos rojizos del sol a la hora del amanecer son también “la sangre del salvador”. Proporcionan una energía de cualidad insustituible vitalizando las facultades del alma; esto es aún mas sagrado durante los amaneceres del mes de Capricornio. 

Si adicionalmente visualizamos una estrella de 5 puntas en la frente ( la que es fácil ver en los árboles y en muchos puntos de nuestras ciudades) facilitamos la orientación. 

Si formamos con el cuerpo la estrella ( como en el dibujo de Leonardo) aumentamos más la alineación. La estrella es la meta. En palabras de Jorge Carvajal «La estrella eres tu cuando logras las cinco puntas, cuando la vibración del cuerpo físico, el emocional, el mental y la personalidad integrada, se alienan con el quinto principio: el alma».